Problemas de Aprendizaje


Introducción.


En todos los centros educativos y en casi todas las aulas encontraremos alumnos que tienen problemas para aprender ya sean estos en escritura, lectura o para el cálculo matemático. Por tal motivo la elaboración de este trabajo  es de gran importancia ya que como futuros docentes esperamos llegar a conocer  los problemas de aprendizajes específicos que puedan tener nuestros  alumnos, diagnosticar oportunamente y buscar las medidas o estrategias para atender sus necesidades.
Muchos de los niños con inteligencia “normal”  que no padecen deficiencias auditivas, visuales, parálisis cerebral y tampoco trastornos afectivos,  pero no aprenden normalmente.  Se dice que sufren “Problemas específicos del aprendizaje”.
Un niño con problemas de aprendizaje presenta diferentes dificultades para adquirir las habilidades de lectura, matemática, escritura, del habla y de socialización, por lo que debemos hacer adecuaciones en el diseño de nuestra metodología y elaborar estrategias de aprendizaje individuales, para cada necesidad que presenten nuestros alumnos.

A continuación se trata de explicar  que son los problemas de aprendizajes, describir las características de cada una de ellas, sus posibles causas y consecuencias y sus características, para garantizar el desarrollo integral del niño/a.


1.    Problemas de Aprendizaje.


¿Qué es?
Un problema del aprendizaje es un término general que describe problemas del aprendizaje específicos. Se puede definir como un “desorden en uno o más de los procesos psicológicos básicos involucrados en la comprensión o uso del lenguaje hablado o escrito” puede causar que una persona tenga dificultades aprendiendo y usando ciertas destrezas. Las destrezas que son afectadas con mayor frecuencia son: lectura, ortografía, escuchar, hablar, razonar, deletrear y hacer cálculos matemáticos.
Los problemas del aprendizaje  varían entre personas. Una persona con problemas del aprendizaje puede tener un tipo de problema del aprendizaje diferente al de otra persona. Una persona podría tener problemas con la comprensión matemática.  Otra  persona podría tener problemas en cada una de estas áreas, al igual que en la comprensión de lo que dicen otras personas.
En general, un problema de aprendizaje es un desorden neuro-biológico que afecta cómo el cerebro funciona al recibir, procesar, guardar, responder y producir información. Las dificultades para aprender pueden ser de diferente tipo, combinarse de maneras muy diversas y presentar niveles de severidad diferentes.

Causas

Los  problemas del aprendizaje son causados por diferencias en el funcionamiento del cerebro y la forma en la cual éste procesa información. Los niños con problemas del aprendizaje no son “tontos” o “perezosos.” De hecho, ellos generalmente tienen un nivel de inteligencia promedio o superior al promedio. Lo que pasa es que sus cerebros procesan la información de una manera diferente.
  • Factores genéticos.
  •  Factores psicológicos.  
  • Factores psicomotores.  
  • Complicaciones en el embarazo.  
  • Factores emocionales.  
  • Disfunciones neurológicas.  
  • Condiciones medicas específicas.  
  • Factores socio-ambientales.



Características que  presentan.
Algunas de ellas son:
  • Desarrollo del lenguaje hablado más lento.
  •  Deficiencias para orientarse en el espacio.
  •  Percepción del tiempo y espacio inadecuados.
  • Direccionalidad confusa.
  • Coordinación motora deficiente.
  • Dificultad al seguir instrucciones.
  • Percepción y memoria deficientes.
  • Distracción con facilidad.

2.    Tipos de problemas de aprendizaje.

Trastornos del aprendizaje: Como las habilidades académicas como la lectura, aritmética y la expresión escrita.
Trastornos de las habilidades motoras: Implica las dificultades para la coordinación física como la dispraxia.
Trastornos de la comunicación: Se encuentra el déficit en el lenguaje expresivo, déficit en el lenguaje receptivo, tartamudez y trastornos fonológicos. 



2.1 Dislexia.

Dislexia. Llamamos dislexia a una afección caracterizada principalmente por problemas de aprendizaje en la lectura que no obedezcan a deficiencias demostradas fono-articulares, en un niño con edad suficiente para adquirir esta disciplina. La dislexia se presenta frecuentemente  acompañada con problemas de escritura, por lo que estas se suelen englobar en la misma.

Una definición sencilla es la que nos dice que es un problema para aprender a leer que presentan niños/as y jóvenes, con un coeficiente intelectual normal que no padecen problemas físicos o psicológicos.



La dislexia se puede detectar inicialmente por el retraso en el aprendizaje de la lecto-escritura, la lentitud, tendencia al deletreo, escasa comprensión lectora, ausencia de puntuación.  A medida que los cursos pasan, los problemas se agudizan, ya que el estudio, y el trabajo escolar en general se basa en las habilidades que el niño no tiene y se retrasa progresivamente. Así, la dificultad lectora, la escasez de comprensión, llevan a malos resultados escolares, mal auto concepto, actitudes de desgana.

Causas de la dislexia.

Existen una serie de causas que pueden dar lugar a la aparición de la dislexia:
- Causas neurológicas: consistentes en una pequeña disfunción cerebral (la dislexia no cursa con ningún otro tipo de deficiencia intelectual).
- Causas emotivas: (trastornos emocionales, tensiones)
- Causas asociativas: (dificultad para asociar una palabra con un sonido y con su significado).
- Causas metodológicas: (por aplicación incorrecta del método de enseñanza de lectura-escritura). En algunos casos, el individuo desarrolla el trastorno por no comprender o no distinguir los conceptos de 'fonema' y 'grafía'. 

Síntomas  de la dislexia.

El  síntoma más característico de la dislexia es la dificultad para comprender los signos del lenguaje escrito, este trastorno es en realidad el resultado de un conjunto de problemas, tanto psicológicos y aptitudinales como pedagógicos e instructivos. Entre los primeros se encuentran:
Mala lateralización.
Se entiende por lateralidad el predominio funcional de un lado del cuerpo respecto del otro. El dominio lateral de uno de los lados del cuerpo se establece alrededor de los cinco años de edad. Si se produce alguna alteración en este proceso, el individuo verá disminuida su capacidad para organizar la visión espacial y el lenguaje. Normalmente, llevará asociados también problemas psicomotrices (equilibrio, esquema corporal -percepción del individuo sobre su propio cuerpo- , etcétera).

Alteraciones en la psicomotricidad.

Suelen manifestarse en los niños con dislexia, independientemente de la carencia o no de una lateralidad bien definida. El conjunto de signos que definen esta alteración suelen presentarse combinados y provocan un estado de torpeza general a la hora de realizar muchos movimientos. La falta de ritmo (tanto en el movimiento como en el lenguaje), falta de equilibrio estático y dinámico, o un conocimiento insuficiente del esquema corporal, son algunas de las manifestaciones más características de la alteración psicomotriz en pacientes con dislexia.

Trastornos perceptivos.

Al existir un problema a la hora de percibir la posición de su propio cuerpo, se creará de forma inherente en el individuo una incapacidad para percibir de manera adecuada la relación espacial de todo cuanto le rodea, la situación de los objetos (arriba/abajo, delante/detrás), y la posición de las cosas respecto de sí mismo. Esto influirá también en el aprendizaje, puesto que al leer y escribir también existirá una percepción alterada del orden de las letras y las palabras.

Tratamiento de la dislexia

La dislexia puede ser tratada, y los resultados que se obtienen suelen ser muy positivos. Para ello es fundamental conseguir un diagnóstico a tiempo y conocer con precisión el tipo de dislexia que sufre el paciente. En niños hasta los nueve años, el tratamiento asegura una recuperación total o casi total. Después de los 10 años resulta más complicado el aprendizaje de determinados parámetros y, por tanto, suelen requerirse terapias más largas.
El tratamiento de la dislexia debe ser completamente personalizado y adaptado a la edad y síntomas del paciente; cada niño sufrirá diferentes carencias y requerirá que se haga especial hincapié en distintos aspectos. La manera de superar la dislexia consiste básicamente en aprender a leer y escribir de nuevo, adaptando el ritmo de aprendizaje a las capacidades del niño.
Este es un trabajo muy duro para un niño de cualquier edad, y es muy fácil que pierdan el interés rápidamente o que se den por vencidos. Por ello, es primordial  en todos los casos crear interés, motivar, y llevar a cabo la terapia con actividades que no resulten tediosas.


2.2 Disgrafía y disortografía. 


a) Disgrafia. (Perturbación de la escritura). 
Trastorno de la escritura que afecta a la forma (motor) o al significado (simbolización). Se presenta en niños/as con capacidad intelectual normal y sin trastornos neurológicos sensoriales.

Como características disgráficas se señalan dos tipos de síntomas relacionados. Los primeros, denominados signos secundarios globales, comprenden la postura inadecuada, soporte incorrecto del instrumento (lápiz, bolígrafo, etc.), mala presión del mismo o velocidad de escritura excesivamente rápida o lenta. Por otra parte, los síntomas específicos, ponen su atención en elementos del propio grafismo como gran tamaño de las letras, letras inclinadas, deformes, excesivo espaciado entre letras o muy apiñadas, enlaces indebidos entre grafemas, letras irreconocibles y, en definitiva, texto de difícil comprensión.

Los niños que padecen esta disgrafía  pueden presentar: 
  • Rigidez de la escritura: Con tensión en el control de la misma. 
  • Impulsividad: Escritura poco controlada, letras difusas, deficiente organización de la pagina. 
  • Inhabilidad: Escritura torpe, la copia de palabras plantea grandes dificultades. 
  • Lentitud y meticulosidad: Escritura muy regular, pero lenta, se afana por la precisión y el control.

b) Disortografía
Se trata de una dificultad en la escritura cuya característica principal es un déficit específico y significativo de la ortografía normalmente asociada los trastornos lectores. 
Cuando la disortografía aparece como déficit específico en ausencia de antecedentes de un trastorno específico de la lectura, no siendo explicado su origen por un bajo nivel intelectual ni problemas de agudeza visual o escolarización inadecuada se denomina trastorno específico de la ortografía.

La disortografía presenta distintos niveles de gravedad que oscilan entre uno leve y otro grave. El grado leve se manifiesta por omisión o confusión de artículos, plurales, acentos o faltas de ortografía debido a desconocimiento o negligencia en las reglas gramaticales. Se considera grave cuando existen dificultades relacionadas con la correspondencia fonema-grafema y aparecen errores de omisión, confusión y cambio de letras, sílabas, palabras, adiciones y sustituciones.

Tratamiento.
El tratamiento de la disgrafía abarca una amplia gama de actividades  que podrán ser  creadas por el docente al tener el registro de errores que comete el niño. Se recomienda  llevar un cuadernillo o carpeta  aparte de la del trabajo en aula, para facilitar la inclusión de nuevos ejercicios y la corrección minuciosa.

El  tratamiento tiene por objetivo recuperar la coordinación global y manual y la adquisición  del esquema corporal; rehabilitar la percepción y atención gráfica; estimular la coordinación visomotriz, mejorando el proceso óculo- motor; educar y corregir la ejecución de los movimientos básicos que intervienen en la escritura (rectilíneos, ondulados) así como tener en cuenta conceptos tales como: presión, frenado, fluidez, etc., mejorar la ejecución de cada una de las gestantes que intervienen  en la escritura, es decir, de cada una de las letras; mejorar la fluidez escritora; corregir la postura  del cuerpo, dedos, la mano y el brazo, y cuidar la posición del papel.



2.3 Discalculia


Se trata de un trastorno caracterizado por una alteración específica de la capacidad de aprendizaje de la aritmética, no explicable por un retraso mental o una escolaridad claramente inadecuada. El trastorno afecta al aprendizaje de los conocimientos aritméticos básicos: adición (suma), sustracción (resta), multiplicación y división más que a los conocimientos matemáticos más abstractos de álgebra o geometría. 

Características del trastorno
Como señalan algunos autores, podemos delimitar cuatro áreas de deficiencias dentro del trastorno del cálculo:
a) Destrezas lingüísticas. Son deficiencias relacionadas con la comprensión de términos matemáticos y la conversión de problemas matemáticos en símbolos matemáticos.
b) Destrezas de percepción.  Dificultad en la capacidad para reconocer y entender los símbolos. También para ordenar grupos de números.
c) Destreza matemática.  Se incluye la dificultad con las operaciones básicas y sus secuencias (suma, resta, multiplicación y división).
d) Destreza de atención.  Se trata de dificultades en copiar figuras y observar los símbolos operacionales correctamente.

Su sintomatología

Las dificultades fundamentales se centran en torno a la simbolización y a la estructura espacial de las operaciones. Sus síntomas más característicos se manifiestan del modo siguiente:

a) En la adquisición de las nociones de cantidad, número y su transcripción gráfica, el niño no establece una asociación número-objeto, aunque cuente mecánicamente. No entiende que un sistema de numeración está compuesto por grupos iguales de unidades. No comprende el significado del lugar que ocupa cada cifra dentro de una cantidad.
b) En cuanto a la transcripción gráfica, aparecen los siguientes fallos:
-
No memoriza el grafismo de cada número y, por tanto, le cuesta reproducirlo. 
-Los hace en espejo, de derecha a izquierda, y con la forma invertida.
-Confunde los dígitos cuyo grafismo es de algún modo simétrico (p.e. 6 y 9).
-Le cuesta hacer seriaciones dentro de un espacio determinado y siguiendo la dirección lineal izquierda-derecha.
c) En las operaciones:
Suma: Comprende la noción y el mecanismo, pero le cuesta automatizarla, no llega a sumar mentalmente ya que necesita una ayuda material para efectuarla, como contar con los dedos, dibujar palitos, etc.
Resta: Exige un proceso mucho más complejo que la suma, ya que además de la noción de conservación, el niño debe tener la de reversibilidad. La posición espacial de las cantidades es, quizás, lo más difícil de asimilar por algunos niños, que restan simplemente la cifra menor de la mayor, sin tener en cuenta si está arriba o abajo.
Multiplicación: Es una operación directa que no entraña tantas dificultades como la anterior. Aquí el problema reside en la memorización de las tablas y el cálculo mental.

División: En ella se combinan las tres operaciones anteriores por lo que de su buena ejecución dependerá el dominio de las anteriores. Las dificultades principales están, como en las anteriores, en su disposición espacial: en el dividendo, el niño no comprende por qué trabajar sólo con unas cifras, dejando otras para más adelante, y de aquellas no sabe por dónde empezar, si apartando unas a la derecha o a la izquierda.

Sus posibles causas

Igual como ocurre con el trastorno de la lectura o la escritura, no se conoce la causa exacta. La opinión actual es que se trata de un problema de origen multifactorial en el que influyen factores madurativos, cognitivos, emocionales y educativos en distintos grados y combinaciones, vinculados a trastornos verbales y espaciales. La capacidad viso-espacial y viso-perceptiva tiende a estar afectadas. Con frecuencia hay mala lateralización (lateralidad cruzada o contrariada), con los trastornos que conlleva de esquema corporal, falta de ritmo y desorientación espacio-temporal. 

Pronóstico.

Por lo general los primeros problemas con el cálculo aritmético se hacen evidentes hacia los 8 años, si bien, en algunos niños, ya muestran síntomas hacia los 6. En otros no se detecta hasta los 9 o 10 años o después.
No se disponen de estudios concluyentes que puedan orientarnos de forma inequívoca de cuál va a ser el posterior desarrollo y progresión del niño que presenta el trastorno.
Una vez identificado el problema (normalmente en primaria) hace falta recurrir a todos los recursos psicopedagógicos para intentar que el niño logre un mejor funcionamiento en este terreno. Lo que sí parece claro es que los niños con una discalcúlia moderada que no reciben tratamiento y los que aún recibiéndolo no logran mejorar, pese a la intervención educativa, tiene una mayor riesgo de presentar dificultades académicas asociadas a baja autoestima, frustración e incluso depresión. Estas complicaciones pueden provocar rechazo a ir a la escuela y trastornos comportamentales.


2.4 Dispraxia

La dispraxia es un trastorno que afecta la capacidad de un niño de desarrollar habilidades motoras gruesas y finas, la motricidad general y el equilibrio. Es un trastorno de la coordinación, que presenta consecuencias en la casa como en la escuela. Se la clasifica como un trastorno de integración sensorial. Este tipo de trastornos se produce cuando el sistema nervioso del niño no puede procesar correctamente los sentidos de su cuerpo o de su entorno
La dispraxia puede suponer una verdadera desventaja en numerosos ámbitos escolares. Para no poner en riesgo el futuro de estos niños, hay que tenerla en cuenta, tanto en la educación por parte de los padres, como en la aplicación de dispositivos específicos.

“Estos niños poseen una inteligencia normal pero muestran dificultades a la hora de realizar determinadas tareas para las que parecen más lentos y torpes que los niños de su misma edad. Se estima que cerca del 5% de los niños son dispráxicos y para un 2% a un 3% de ellos la dispraxia representa una importante desventaja en su vida cotidiana.”
Tratamiento.

Actualmente no hay cura para la dispraxia. El tratamiento consiste principalmente en la rehabilitación a través de terapias físicas, ocupacionales y del habla. El objetivo del tratamiento es ayudar al niño a pensar, planificar y ejecutar las acciones necesarias para probar nuevas tareas o las tareas familiares en forma novedosa.
Actividades para realizar con el niño dispraxico.
·         Sopa de letras
·         Amarrarse los zapatos
·         Actividades para la coordinación de la pelota
·         Cajas para realizar ejercicios



2.5 Dislalia

Trastorno en la articulación de los fonemas por alteraciones funcionales de los órganos periféricos del habla (labios, lengua, velo del paladar). Se trata de una incapacidad para pronunciar o formar correctamente ciertos fonemas o grupos de fonemas.
 La dislalia es una de las anomalías del lenguaje que con más frecuencia se presenta en los centros escolares, sobre todo en el alumnado de infantil y primer ciclo de primaria.

 Asimismo dentro de las alteraciones del lenguaje está entre las que tienen un pronóstico más favorable. No obstante, si no se somete a un tratamiento precoz adecuado, puede traer consecuencias muy negativas, por la influencia que ejerce sobre la personalidad del niño, su capacidad comunicativa y su adaptación social, así como en su rendimiento escolar. 

Dislalia funcional
Alteración de la articulación debido a un mal funcionamiento de los órganos articulatorios. Dentro de ellas distinguimos:

Trastornos fonéticos: alteraciones de la producción. La dificultad está centrada básicamente, en el aspecto motriz, articulatorio, es decir, en principio, no hay confusiones de percepción y discriminación auditiva.
Son niños con errores estables, que cometen siempre el mismo error cuando emiten el sonido o sonidos problemáticos. La dificultad aparece por igual en repetición que en lenguaje espontáneo.
Trastornos fonológicos: la alteración se produce a nivel perceptivo y organizativo, es decir, en los procesos de discriminación auditiva, afectando a los mecanismos de conceptualización de los sonidos y a la relación entre significante y significado.
La expresión oral es deficiente, pudiendo llegar a ser, según la gravedad del trastorno, prácticamente ininteligible. Los errores suelen ser fluctuantes. Por lo general, puede producir bien los sonidos aislados, pero la pronunciación de la palabra suele estar alterada.

Dislalia audiógena.
Alteración de la articulación producida por una audición defectuosa. Se producen alteraciones de la voz y del ritmo, que modificará la cadencia normal del habla. En muchos casos estos síntomas son las señales de alerta de una sordera encubierta.

            Dislalia orgánica.
Trastorno de la articulación motivado por alteraciones  orgánicas.  Puede referirse a lesiones del sistema nervioso  que afectan al lenguaje , o anomalías anatómicas o mal formaciones de los órganos que intervienen en el habla.  


Sintomatología

El lenguaje de un niño dislálico, si se encuentra muy afectado al extenderse la dificultad a muchos fonemas, puede llegar a hacerse ininteligible, por las continuas desfiguraciones verbales que emplea, como ocurre en las dislalias múltiples. Los errores más frecuentes que encontramos en un niño dislálico son: 

Sustitución. Error de la articulación en que un sonido es reemplazado por otro. El alumno se ve incapaz de pronunciar una articulacion concreta y en su lugar, emite otra que le resulta mas facil y asequible.  Por ejemplo: dice "lata" en lugar de "rata".
También puede darse este error de sustitución por la dificultad en la percepción o discriminación auditiva. En estos casos, el niño percibe el fonema, no de forma correcta, sino tal como él lo emite al ser sustituido por otro. Por ejemplo, dice “jueba” en lugar de “juega”.

Distorsión. Hablamos de sonido distorsionado cuando se da de forma incorrecta o deformada, pudiéndose aproximar más o menos a la articulación correspondiente. Es decir, cuando no siendo sustitución, no emite el sonido correctamente. 
Las distorsiones suelen ser muy personales siendo muy difícil su transcripción al lenguaje escrito. Generalmente son debidas a una imperfecta posición de los órganos de articulación, o a la forma improcedente de salida del aire fonador. Por ejemplo, dice “cardo” en lugar de “carro”. La distorsión junto con la sustitución son los errores más frecuentes.  

Omisión.  El niño omite el fonema que no sabe pronunciar. En unas ocasiones la omisión afecta solo a la consonante, por ejemplo, dice “apato” en lugar de “zapato”. Pero también se suele presentar la omisión de la sílaba completa que contiene dicha consonante, por ejemplo, dice “lida” en lugar de “salida”. Es muy frecuente la omisión de la consonante líquida cuando existe dificultad para la articulación.

Adición.  Consiste en intercalar junto al sonido que no puede articular, otro que no corresponde a la palabra. Por ejemplo, dice “balanco” en lugar de “blanco”, “teres” en lugar de “tres”.
Inversión. Consiste en cambiar el orden de los sonidos. Por ejemplo, dice “cocholate” en lugar de “chocolate”.

Tratamiento.
Normalmente, se le plantean al niño en forma de juegos, para que le sea más sencillo y ameno adquirir estas nuevas habilidades. Para que la terapia sea eficaz es importante que los padres se impliquen y ayuden al niño también en su propio hogar. 

En ocasiones, cuando el problema tiene un origen físico, será necesario realizar un procedimiento médico. Consulta con tu pediatra o médico de cabecera para encontrar la causa y poder pautar el tratamiento más adecuado.
La intervención en las dislalias puede ser indirecta y directa.

Intervención indirecta: se orienta hacia las bases funcionales de la articulación: audición, habilidades motoras de los órganos articulatorios y respiración. Se realizarán actividades articulatorias, con el fonema/s que el niño/a no emita adecuadamente.
La intervención indirecta comprende: ejercicios respiratorios, bucofaciales, de percepción auditiva, y ejercicios de relajación.
Intervención directa: comprende el manejo concreto del punto articulatorio, del fonema que se desea trabajar; desde comunicaciones reales en: enunciados, palabras, sílabas y el fonema. 



2.6 La tartamudez

La tartamudez es la disfluencia más habitual; un trastorno del habla que consiste en una alteración del ritmo y la fluidez verbal, que se caracteriza por repeticiones indeseadas de sílabas, palabras o frases, acompañadas de interrupciones espasmódicas de la conversación, que producen angustia y son difíciles de controlar.
El origen de la tartamudez está en la falta de coordinación de los movimientos periféricos del habla, pero no se conoce su causa. Esta afección, al igual que el resto de las alteraciones del habla, tiene una mayor incidencia en los varones (cuatro veces más que en las mujeres), y se manifiesta normalmente entre los tres y los seis años. Cuando se inicia en la edad adulta suele estar relacionada con un acontecimiento traumático o una lesión en el sistema nervioso.
Los especialistas consideran que la tartamudez se debe a un conjunto de causas que interactúan entre ellas como factores genéticos, orgánicos, psicógenos, la zordera corregida, trastornos emocionales, etc.

Disfluencia normal.

Es la que se produce cuando el niño está aprendiendo a hablar. En esta etapa es habitual que repitan sonidos, sílabas y palabras, especialmente en el inicio de las oraciones. El niño tiene muchas ganas de comunicarse, pero su pensamiento es mayor que su fluidez verbal y cuando no recuerdan el nombre de un objeto, por ejemplo, pueden repetir sílabas o una palabra hasta que consiguen encontrar el término adecuado (“Qui-qui-qui-quiero el coche”).
La disfluencia normal es más frecuente cuando el niño está emocionalmente alterado (muy contento o enfadado), cuando está cansado, o si le presionan para que hable. También puede desaparecer y reaparecer semanas o meses después. En el caso de disfluencia normal, además, los niños no suelen reparar en sus errores, o no les dan importancia, por lo que no se sienten frustrados ni avergonzados.

Tartamudez leve y grave

A diferencia de la disfluencia normal, que aparece y desaparece, la tartamudez leve sigue un patrón más regular. Puede que solo se presente en determinadas situaciones, pero probablemente se repetirá siempre que surjan esas mismas situaciones, y el niño suele avergonzarse y sentirse frustrado cuando le ocurre.

En los casos de tartamudez grave la disfluencia del lenguaje se produce muy a menudo, y el niño se muestra tenso y, en ocasiones, evita hablar por miedo al ridículo. Es más frecuente entre los niños mayores, pero puede aparecer en cualquier momento entre los dos y los siete años, tras un periodo de tartamudez leve, o de repente, sin que existan antecedentes.

Tartamudez leve y grave
A diferencia de la disfluencia normal, que aparece y desaparece, la tartamudez leve sigue un patrón más regular. Puede que solo se presente en determinadas situaciones, pero probablemente se repetirá siempre que surjan esas mismas situaciones, y el niño suele avergonzarse y sentirse frustrado cuando le ocurre.

En los casos de tartamudez grave la disfluencia del lenguaje se produce muy a menudo, y el niño se muestra tenso y, en ocasiones, evita hablar por miedo al ridículo. Es más frecuente entre los niños mayores, pero puede aparecer en cualquier momento entre los dos y los siete años, tras un periodo de tartamudez leve, o de repente, sin que existan antecedentes.

Tratamiento de la tartamudez


De momento no existe ningún tratamiento capaz de eliminar el problema, y la terapia debe ir orientada a mejorar la calidad de vida del paciente. Aunque es importante recordar que detectarlo a tiempo ayuda mucho a corregir el problema.
Respecto a los padres o maestros, es conveniente remodelar el ambiente en el que se desenvuelve el niño para disminuir los episodios de tartamudez en la medida de lo posible, y que el menor se sienta relajado y cómodo para expresarse, sin miedo a hacer el ridículo o ser evaluado y criticado.

No conviene corregirle si se traba, ni meterle prisa, hay que dejarle hablar con tranquilidad, y centrándose en el contenido de lo que dice y no en la forma en la que lo dice.

Consejos para profesores.

1. No le diga al niño “no hables tan rápido” o “solo relájate”

2. No le ayude al niño a completar las palabras o hable por él o ella.
3. Ayude a todos los miembros de la clase a que aprendan a tomar turnos para hablar y escuchar. Todos los niños, y especialmente aquellos que tartamudean, encuentran mucho más fácil hablar cuando hay pocas interrupciones y tienen la atención del oyente. 

4. Espere la misma calidad y cantidad de trabajo de un estudiante que tartamudea así como de uno que no lo hace.

5. Hable con el estudiante de manera tranquila y haciendo pausas frecuentes.

6. Exprese que usted está escuchando el contenido del mensaje, no cómo se lo dice.

7. Converse individualmente con el estudiante que tartamudea acerca de las necesarias adaptaciones físicas de la clase. Respete las necesidades del estudiante pero no sea facilitador.



CUADRO COMPARATIVO DE PROBLEMAS DE APRENDIZAJES

Tipo  de deficiencia
Concepto 
Clasificación
Causas
Características
Metodología













Deficiencia visual






















Una deficiencia visual o ceguera se define funcionalmente, como la pérdida total o parcial del sentido de la vista.
Es una alteración importante en la visión que dificulta la realización autónoma de tareas  de las personas. Hay dos tipos de deficiencia: baja visión (visión insuficiente) y ceguera (ausencia completa o casi completa de la vista).

Barraga divide la deficiencia visual en cuatro dimensiones:
Ciegos: aquellas personas que tienen visión nula o que únicamente puede percibir algunas gradaciones de luz.
Ciegos parciales: aquellas personas que tienen un resto visual que les permite percibir la luz, algunas gradaciones de color, pueden distinguir bultos y contornos.
Baja visión: son personas con un resto visual que les permite ver objetos a pocos centímetros. Barraga recomienda que a estas personas se les enseñe a desenvolverse cuanto antes en el sistema braille.
Personas con limitación visual: son personas con un mayor resto visual pero que, debido a su deficiencia, necesitan constantemente una iluminación adecuada, utilización de herramientas que les permitan acceder a los textos como lupas.
Antes del nacimiento:
Congénitas-hereditarias: Glaucoma congénito, retinosis desprendimiento de retina, catarata congénita, atrofia óptica.
Congénitas-adquiridas: Enfermedades virales en la madre, traumatismos a la madre durante el embarazo.
Durante el parto: Traumatismos al recién nacido, uso inadecuado de fórceps.
Después del parto: Manejo inadecuado de incubadora. Enfermedades propias del ojo:
Queratitis, conjuntivitis, catarata, glaucoma, miopía progresiva.
Accidentes:
Traumatismos (quemaduras, introducción de cuerpos extraños al ojo).
Otras enfermedades.

El resto visual no es lo suficientemente útil como para guiar los desplazamientos del sujeto en el espacio.

La ceguera no afecta a la capacidad de procesar la información, pero sí limita los datos sensoriales disponibles.
Viven en un mundo desprovisto de visión, luz, color y noción del espacio.

Carecen de imágenes representativas, pero poseen representaciones sensoriales.

Voz más alta y menos modulada.

Menos variedad vocal.
Cuando habla, generalmente no hace ademanes y gestos.

Aprenden a descifrar sonidos, aromas, corrientes de aire, sabores y cosas que el entorno ofrece.

Partir de lo concreto y particular, hasta llegar a lo global y general
Facilitarles unas condiciones óptimas de luz, contraste, ayudas ópticas y no ópticas tales como lupas, atriles.
Ya iniciada la escolaridad, habrá que esperar un tiempo y tener paciencia, apoyándole en todo momento, para que se vaya adaptando a su nueva situación, permitiendo, si son muy pequeños, el apoyo de la madre.
La naturalidad en el trato, especialmente en el lenguaje, debe ser una norma  de especial cumplimiento, así como la consideración de una entre iguales.
Sólo hay que prestarle la ayuda necesaria
Deficiencia auditiva

Consideramos las deficiencias auditivas como aquellas alteraciones cuantitativas en una correcta percepción de la audición.
La pérdida auditiva es la incapacidad para recibir adecuadamente los estímulos auditivos del medio ambiente.
• Desde el punto de vista médico-fisiológico, la pérdida auditiva consiste en la disminución de la capacidad de oír; la persona afectada no sólo escucha menos, sino que percibe el sonido de forma irregular y distorsionada, lo que limita sus posibilidades para procesar debidamente la información auditiva de acuerdo con el tipo y grado de pérdida auditiva.

Hipoacusias:

Deficiencia auditiva ligera.

- Pequeñas dificultades articulatorias.
- No identifican totalmente todos los fonemas.

Deficiencia auditiva media.

- Identificación sólo de vocales.
- Articulación defectuosa.
- Lenguaje productivo limitado.
Sorderas:

Deficiencia auditiva severa.
- Percepción de algunos sonidos, pero imposibilidad de adquisición espontánea del lenguaje.

Deficiencia auditiva profunda.
- No pueden adquirir el lenguaje oral.
- Tienen dificultades socioeducativas.
 Adquiridas:
Infecciones congénitas y postnatales.
Traumáticas. Prematuridad. Genéticas:
Autosómicas recesivas: Hipoacusia profunda aislada, síndrome de Usher, etc. El gen anómalo tiene que existir en ambos progenitores. Autosómicas dominantes.         Recesivas ligadas al cromosoma x: Hipoacusia profunda asociada con daltonismo.
Malformativas. Microsomía hemifacial, síndrome de Goldenhar, etc.
Presbiacusia.  Pérdida gradual de la audición a medida que la persona envejece.

Un niño pequeño que después de los dos meses no muestra.
Sobresalto ante cualquier ruido.
Un niño que, cumplidos los cuatro años, no sabe platicar. Espontáneamente lo que pasa.
Cualquier niño que tenga frecuentes infecciones en el oído.
Oye pitidos y ruidos.
Le cuesta seguir las explicaciones en clase.
Se queja de dolores de oídos.
No controla la intensidad de la voz.







Cuidar las condiciones acústicas de las aulas en las que se escolaricen alumnos o alumnas que utilizan la audición con sistemas de amplificación: evitar los ruidos, el ambiente ruidoso y asegurar que los equipos tienen un funcionamiento óptimo.
Presentar toda la información posible en soporte visual: fotografías, diapositivas, vídeo/DVD, transparencias.
El apoyo entre  iguales.

Apoyar la comprensión de los textos con definiciones de términos, signos de la LSE, diagramas esquemas, resúmenes.




Trastornos del lenguaje
Los trastornos del lenguaje, se dan formando un continuo que iría, desde el retraso simple del lenguaje hasta la pérdida total de las capacidades lingüísticas, a todos los componentes del lenguaje, difieren en su etiología, en el pronóstico, en las necesidades educativas que generan y en la respuesta educativa que requieren.


Retrasos en la adquisición y desarrollo del lenguaje.
Se consideran como un continuo que va desde un simple desfase cronológico en la adquisición y desarrollo del lenguaje que sería el retraso simple del lenguaje (RSL), hasta falta total o casi total de desarrollo que supondría el retraso severo del lenguaje, todo ello, sin substrato intelectual, sensorial, ni neurológico constatable
 Trastorno Específico del Lenguaje.
Es la anormal adquisición de la comprensión y/o expresión del lenguaje oral, que puede afectar a uno o varios componentes del lenguaje; fonológico, semántico, morfosintáctico y pragmático
 Afasias.
pérdida del lenguaje oral ya adquirido, por lesiones del Sistema Nervioso Central, en áreas del hemisferio cerebral izquierdo, encargadas del procesamiento y producción del lenguaje.


CAUSAS ORGÁNICAS:
Se refieren a una lesión en cualquiera de los sistemas u órganos que intervienen en la expresión y producción del lenguaje.
CAUSAS DE TIPO FUNCIONAL
Son debidas a un funcionamiento patológico de los órganos que intervienen en la emisión del lenguaje.
CAUSAS PSICOSOMÁTICAS
El pensamiento puede ocasionar una expresión oral anómala, y desórdenes en la palabra pueden afectar al pensamiento. Todo ello nubla la capacidad de una buena expresión y comprensión.



No comprende el significado de las palabras que escucha, por lo tanto sus respuestas son inadecuadas.           Carece de vocabulario, que le permite expresarse apropiadamente.
Presenta dificultad al articular los sonidos del idioma, palabras frases y oraciones.                       Se le dificulta ordenar sus ideas, y en consecuencia se expresa de forma desordenada.         Omisión de sílabas átonas iniciales.                   Errores de sustitución y asimilación.                     No hay alteración neurológica.         Destrezas motoras del habla normales (no disglosias ni disartrias).          El uso impropio de palabras y sus significados, la inhabilidad de expresar ideas, modelos gramaticales impropios, un vocabulario reducido.

Crear en el aula, un clima de tolerancia y aceptación de las diferencias que facilite la integración con sus iguales, propiciando el respeto, la colaboración y ayuda entre todos los alumnos.
Estimular en el aula, el habla y el lenguaje oral en todas sus vertientes, planificando actividades de comprensión y expresión oral, como medio de favorecer su desarrollo y el aprendizaje.
Utilizar en el aula, estrategias metodológicas y apoyos y recurso inusuales (auditivos, visuales, icónicos, pictográficos, gráficos, sistemas de comunicación aumentativa, ayudas técnicas a la comunicación, u otros), cuando así lo requieran los alumnos con alteraciones en la comunicación y el lenguaje.
Desarrollar los distintos componentes del lenguaje: Fonológico, Semántico, Morfosintáctico y Pragmático.

Trastornos del habla
Trastornos del habla a aquellas dificultades para la articulación o para la producción clara y fluida, que restan inteligibilidad a la expresión oral.

Alteraciones que afectan a la articulación:
Dislalias.
Incapacidad para producir uno o varios fonemas de la lengua sin que exista causa orgánica o neurológica que lo justifique.
Trastorno Fonológico.
Es capaz de articular todos los fonemas por imitación, pero tendría dificultades para integrarlos en palabras y lenguaje espontáneo.
Disglosias.
Trastornos de la articulación debidos a alteraciones orgánicas de los órganos periféricos del habla.
Disartrias.
Afectan al tono y movimientos de los músculos de la articulación, debidas a lesiones del sistema nervioso central.
Alteraciones que afectan a la fluidez verbal y el ritmo en la expresión:
Disfemia.
Se define la tartamudez como un desorden en la fluidez verbal.
Taquilalia o farfulleo.
Bradilalia.
 Alteraciones de la voz.
Disfonía
Rinofonía


Problemas o cambios en la estructura o forma de los músculos y huesos empleados para producir los sonidos del habla. Estos cambios pueden abarcar paladar hendido y problemas en los dientes.
Daño a partes del cerebro o los nervios (por ejemplo, a raíz de parálisis cerebral) que controlan la forma como los músculos trabajan juntos para crear el lenguaje.
Paladar hendido u otros problemas del paladar
Afecciones que dañan los nervios que inervan los músculos de las cuerdas vocales.           Membranas o hendiduras laríngeas (una anomalía congénita en la cual una delgada capa de tejido está entre las cuerdas vocales)
Uso excesivo de las cuerdas vocales por gritar, aclararse constantemente la garganta o cantar.

Omisión, sustitución, distorsión e inserción de fonemas.
Deficiencia en la percepción y discriminación auditiva y fonológica.
Deficiencia en la memoria auditiva y secuencial.
Retraso ligero o moderado de las habilidades fonológicas
Dificultades para establecer y organizar un sistema fonológico.   Alargar las palabras (Soy Boooobbby Jones)
Hacer pausas durante una oración o palabras, a menudo con los labios juntos.                 Tensión en la voz o los sonidos.         Frustración con los intentos de comunicarse
Sacudidas de la cabeza al hablar
Pestañeo al hablar

Comprender mejor las dificultades de los alumnos y las necesidades educativas que se generan a partir de esas dificultades.
Crear  en el aula, un clima de tolerancia y aceptación de las diferencias que facilite la integración con sus iguales, propiciando el respeto, la colaboración y ayuda entre todos los alumnos.                Estimular en el aula, el habla y el lenguaje oral en todas sus vertientes, planificando actividades de comprensión y expresión oral.
Mostrar una actitud positiva.                        Hablarle con frecuencia, sin dar muestras de exigencia de respuesta correctas.
Problemas de conducta




Son aquellos comportamientos del niño que interfieren en el logro de las metas académicas como la violencia, agresividad etc.  El cambio de estas conductas se considera necesario para alcanzar los objetivos escolares.
Para poder ayudar a los niños y adolescentes que presentan comportamientos que consideramos perjudiciales para ellos o para los demás, es necesario entender el por qué de los mismos y las consecuencias que suelen tener, lo cual conlleva el hacer un análisis funcional de la conducta.









Principales conductas son:   la hiperactividad El niño que exhibe un grado de inquietud motora mayor  de lo que se espera para su edad, física o mental.
Agresividad o violencia: Son conductas tan variadas como llamar la atención con gestos o palabras, levantarse continuamente del asiento, desobedecer reiteradamente, agresiones físicas etc.
Las  actitudes desafiantes, es aquel que reiteradamente se niega a colaborar o a seguir instrucciones que se le dan. Está constantemente poniendo a prueba la paciencia del docente o del director del centro con su actitud oposicionista.
Conducta vandálica, el vandalismo es el espíritu de destrucción que no respeta cosa alguna, sagrada ni profana (dañan, puertas, ventanas, computadoras etc.)
 Acoso  sexual, realizar en forma indebida y por cualquier medio, acciones de carácter sexual no consentido por quien los recibe. (besarla a la fuerza, subirle la falda, tocarle las nalgas o intentos más serios de violación
Puede aparecer por la falta de habilidades necesarias para hacer amigos o aproximarse a ellos para jugar.
Funcionamiento anómalo, inespecífico del sistema nervioso central. 
El abandono afectivo paterno o materno.
El maltrato físico o psicológico de parte de sus padres.
Los fracasos académicos repetidos.
La pérdida física de un familiar querido.
Inmadurez emocional
Atención deficiente
Crianza con exceso de permisividad o consentimiento.
Adolescentes que viven confrontaciones reiteradas con sus padres.
Necesidades afectivas no resueltas.
No haber desarrollado la conciencia del respeto a los demás.
Experiencias de abuso sexual en niños.

No puede estarse quieto.
 Es  revoltoso, no atiende e interrumpe al profesor y a los compañeros.
Parece incapaz de controlar sus acciones. Sus tareas son deficientes no porque no esté capacitado sino por su escasa autorregulación.
 Tiene problemas de personalidad inestable y no actúa coherentemente.
Distracción y escasa concentración.
No acabar las tareas.
Interrumpe frecuentemente.
Juegos bruscos y violentos.
Manipulación descuidada de los objetos y destrucción de los mismos.
Poca o ninguna tolerancia a la frustración.
Propensión a las rabietas y a la agresión.
Niños inmaduros en relación a su edad.
Jóvenes que molestan o se burlan de alguien.
Crear un buen clima en el aula, positivo y recompensante, tanto desde el punto de vista corrector como preventivo. Deben abundar las ocasiones de recompensa por las actuaciones públicas del niño. Evitar las burlas de los compañeros. Una forma de incrementar la cooperación y participación es fomentar juegos en grupo.
Para que los  castigos tengan alguna efectividad deben aplicarse como último recurso, de manera racional y siempre partiendo de un análisis de los hechos que lo motivan con el estudiante al que se le aplican.
Cuando un estudiante viene de un hogar en el que no recibe la atención afectiva suficiente, con mayor razón la esperará de sus maestros.
La buena acogida, el buen gesto, la actitud simpática en general, ayuda mucho al  docente a lograr del alumno la inclinación a la colaboración y a la aceptación de la disciplina.


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